N.º 10 · Máquinas que juegan
Turing imaginó ChatGPT en 1950
En 1950, Alan Turing publicó un paper que arrancaba con una pregunta: ¿pueden pensar las máquinas? En vez de responderla, propuso un juego: chatear a ciegas con una persona y una máquina y adivinar cuál es cuál. Predijo que íbamos a conversar con máquinas, que iban a aprender como un chico y que no íbamos a poder distinguirlas. En 2025, en un estudio de UC San Diego, la gente eligió a la máquina como humana tres de cada cuatro veces.
La pieza, en texto
En 1950, un matemático inglés inventó la prueba que, según un estudio, una inteligencia artificial pasó en 2025.
Se llamaba Alan Turing. Años antes había sido clave para descifrar Enigma.
Su paper arrancaba con una pregunta: ¿pueden pensar las máquinas?
En vez de responderla, propuso un juego: chatear a ciegas con una persona y una máquina, y adivinar cuál es cuál.
Predijo tres cosas.
Que íbamos a conversar con máquinas. Hecho.
Que las máquinas iban a aprender, como un chico. Hecho.
Que no íbamos a poder distinguirlas. En 2025, en un estudio de la Universidad de California, la gente eligió a la máquina como humana tres de cada cuatro veces.
Turing no predijo una máquina que piensa. Predijo que íbamos a dejar de preguntárnoslo.
La historia completa
Lo que Turing predijo de verdad, y lo que le hicimos decir
En octubre de 1950 la revista de filosofía Mind publicó un artículo de veintiocho páginas firmado por un matemático de 38 años. Se titulaba «Computing Machinery and Intelligence» y empezaba con una pregunta: si las máquinas pueden pensar. Unas páginas más adelante, Alan Turing la descartaba por demasiado vaga para discutirla, y proponía cambiarla por un juego.
El juego original no tenía máquinas
La versión que suele contarse, y que cuenta el short, es la de un juez que conversa por escrito con una persona y una máquina sin verlas. Turing llegó ahí en dos pasos. Primero describió un juego de salón con tres personas: un hombre, una mujer y un interrogador que, por medio de notas escritas, tiene que descubrir quién es quién. El hombre trata de confundirlo y la mujer trata de ayudarlo. Recién después Turing pregunta qué pasaría si una máquina ocupara el lugar de uno de los jugadores.
Ese arranque todavía genera discusión entre quienes estudian el texto. La lectura más aceptada es la simple: la máquina se hace pasar por un ser humano.
Lo que predijo, con números
El video resume el paper en tres predicciones. Es una lectura del canal, razonable, pero Turing fue más prudente y más preciso. Calculó que en unos cincuenta años habría computadoras capaces de jugar tan bien que un interrogador promedio, después de cinco minutos de preguntas, no tendría más de un 70 % de probabilidad de acertar. La vara era engañar a tres de cada diez.
La otra predicción no hablaba de máquinas sino de nosotros. Para fin de siglo, escribió, el uso de las palabras y la opinión educada iban a cambiar tanto que se podría hablar de máquinas que piensan «sin esperar que a uno lo contradigan». De ahí sale el remate de la pieza.
Lo de aprender «como un chico» está en la última sección. En lugar de programar una mente adulta, Turing propone construir una mente infantil y educarla. Es su respuesta a una de las nueve objeciones que el artículo contesta, la de Ada Lovelace: que una máquina solo hace lo que le ordenan.
Enigma, en una línea que merece más
El short dice que Turing fue «clave» para descifrar Enigma, y la palabra está elegida con cuidado. Llegó a Bletchley Park el 4 de septiembre de 1939, un día después de que el Reino Unido entrara en guerra. En pocas semanas diseñó la Bombe, una máquina electromecánica que mejoraba un aparato anterior de los criptógrafos polacos y que Gordon Welchman perfeccionó. La primera se instaló en marzo de 1940. Turing se concentró en los mensajes de la marina alemana.
El estudio de 2025
El dato que cierra el video viene de un trabajo de Cameron Jones y Benjamin Bergen, difundido como preprint el 31 de marzo de 2025. Cada participante conversaba unos cinco minutos, al mismo tiempo, con una persona y con un sistema, y después decía cuál era la persona. GPT-4.5 fue elegido como humano el 73 % de las veces, más que los humanos de verdad.
El matiz importa. Esos resultados se obtuvieron cuando al sistema se le indicaba adoptar un personaje humano. En el mismo experimento GPT-4o quedó en 21 %, por debajo incluso de ELIZA, un programa de 1966.
Lo que todavía se discute
- Si pasar la prueba significa algo. En 1980 el filósofo John Searle sostuvo que un programa podría superarla manipulando símbolos sin entender nada.
- Qué mide. Sus críticos dicen que premia parecer humano, errores incluidos, y que habla tanto de la credulidad del juez como de la máquina.
- Lo que el short no cuenta. En 1952 Turing fue procesado por su relación con otro hombre. Murió en 1954, a los 41 años. El indulto llegó en 2013.
La predicción que sí se cumplió
De las dos predicciones, la de los cinco minutos llegó tarde, y sigue en discusión si llegó. La otra no necesitó ningún experimento. Hoy decimos que un programa «piensa», «entiende» o «se equivoca» y nadie nos corrige. Esa es la tesis de la pieza: Turing no anunció una máquina que piensa, anunció el día en que la pregunta iba a dejar de incomodarnos.
Datos verificados
Lo que la pieza afirma como hecho, con la fuente contra la que se contrastó antes de publicar.
- 1950, “Computing Machinery and Intelligence”, Mind; abre con “Can machines think?” — Mind/OUP, SEP
- Juego de la imitación por escrito (teletipo), humano vs máquina sin verlos — paper p. 434
- “Clave para descifrar Enigma” (Bletchley Park, Hut 8, Bombe con Welchman y antecedente polaco) — Bletchley Park
- Máquinas que aprenden como un chico (“child machine”) — paper p. 455
- 2025, UC San Diego (Jones & Bergen): GPT-4.5 elegido humano 73% (“tres de cada cuatro”) — arXiv 2503.23674
- Remate “dejar de preguntárnoslo” ← paper p. 442 (hacia 2000 se hablaría de máquinas que piensan sin ser contradicho) — paper